08 enero 2021

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El distanciamiento social es un concepto que todo el mundo tiene presente a raíz de la pandemia del COVID-19, y seguirlo ayuda a evitar la propagación del virus y disminuir la posibilidad de contagios. Sin embargo, esto puede resultar difícil en los lugares de trabajo.

Las nuevas tecnologías facilitan el distanciamiento social a través de wearables que ayudan a monitorean a los empleados para ubicar las zonas de mayor concentración de personas, notificar a los trabajadores que estuvieron en contacto con alguien contagiado y alertarlos si no se está respetando la separación mínima recomendada de 2 metros.

Organismos internacionales como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) o la Organización Mundial de la Salud (OMS) han emitido una serie de recomendaciones para que las empresas limiten la interacción entre las personas en las áreas de trabajo:

  • Identificar zonas de aglutinamiento como pasillos, montacargas y puntos de entrada o salida donde los trabajadores deben permanecer juntos para realizar las modificaciones necesarias.
  • Adoptar horarios escalonados para limitar el número de personas en el lugar de trabajo en cualquier momento.
  • Coordinar las entregas en el sitio para un contacto mínimo y alentar al personal de la empresa de mensajería a permanecer en su vehículo, si es posible.

Aunque estos pasos a seguir son acertados, ponerlos en práctica resulta sumamente difícil, sobre todo si se trata de una empresa con un personal extenso. Así, por más carteles y señalizaciones que se coloquen dentro de estos espacios, las personas pueden tener dificultad para recordar y seguir indicaciones, y es ahí donde la tecnología de distanciamiento social puede ser de gran ayuda.

¿Qué es la tecnología de distanciamiento social?

Estos sensores son dispositivos que ayudan a monitorear la actividad de los empleados para ubicar las zonas de mayor concentración de personas, notificar a los trabajadores que estuvieron en contacto con alguien contagiado y alertarlos si no se está respetando la separación mínima recomendada de 2 metros.

Estas tecnologías pueden implementarse de dos formas: a través de aplicaciones en los teléfonos móviles de cada empleado, o por medio de wearables como pulseras o relojes electrónicos. Ambas utilizan la analítica avanzada, el internet de las cosas (IoT) y la tecnología en la nube para prevenir los contagios.

Su propósito principal es advertirles a los trabajadores que se encuentran muy cerca unos de otros, pero ¿cómo se logra esto? Los dispositivos pueden detectarse entre sí a distancias cortas, por ejemplo, un método muy prometedor es a través de la banda ultra ancha ya que se ha observado que brinda mediciones rápidas y precisas; además, los teléfonos móviles más recientes ya tienen integrada esta tecnología.

Otro método para mantener la distancia social es a través del Bluetooth Low Energy, tecnología que se utiliza comúnmente para conectar bocinas o audífonos con dispositivos móviles, por lo que está integrada en la mayoría de los teléfonos inteligentes (sin importar si son los modelos más nuevos).

Por otro lado, los weareables pueden programarse para que suenen y alerten a los empleados cuando se encuentran a menos de dos metros de distancia entre sí; además, también pueden monitorear indicadores de salud, por ejemplo, el pulso, la temperatura corporal o el movimiento.

De acuerdo con la Smithsonian Magazine, los modelos tecnológicos para el distanciamiento social funcionan para mantener las pautas de separación pero, para llevar el registro de un empleado infectado y evitar la propagación, todas las personas que entraron en contacto con él tendrían que haber usado el dispositivo.

Por ejemplo, si el 50% de las personas en un área de trabajo, incluidos los repartidores, el soporte de TI y el personal de limpieza, adoptan la tecnología, entonces se podría identificar aproximadamente el 25% de los contactos infecciosos.

La privacidad y la tecnología de distanciamiento social

Este tipo de tecnología tampoco está exenta de establecer límites para no violar la privacidad de los trabajadores. Al tratarse de un sistema de rastreo, es capaz de informarle a los empleadores, por ejemplo, con quién comen los empleados, a qué hora lo hacen, cuánto tiempo pasaron fuera de su área de trabajo, e incluso con qué frecuencia y durante cuánto tiempo van al baño.

Para mantener la privacidad de los trabajadores, la mayoría de las aplicaciones móviles para el distanciamiento social solo comparten datos generados aleatoriamente que son útiles para informarle al propietario del teléfono celular sobre posibles exposiciones. Además, si es necesario entregar información a los empleadores se hace de forma anónima y se elimina después de 14 días. Sin embargo, muchos sistemas son de código abierto, lo que significa que cualquiera puede ver y analizar parte de los datos recopilados.

El análisis de la movilidad es lo que ha ayudado a controlar el índice de contagios en muchas naciones. En el blog hemos comentado el caso de Taiwán y China para monitorear las acciones de su población y la polémica que generó. Así, las herramientas tecnológicas son grandes aliadas para la prevención de contagios dentro de la empresa, siempre y cuando se establezcan límites para respetar la privacidad.

¿Implementarías este tipo de tecnología dentro de tu empresa? Deja tu comentario en la parte de abajo y suscríbete a mi blog para conocer más temas sobre analítica avanzada para empresas.

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