El desarrollo de Inteligencia Artificial General (IAG) está en ciernes porque, como vimos en el artículo anterior, la IA actual está lejos de tener conciencia propia e igualar la complejidad del cerebro humano. No obstante, dado que los avances científicos en ese rubro continúan, ¿es posible que el mito de la singularidad tecnológica se convierta en realidad?
La singularidad tecnológica implica un punto de no retorno en el progreso: máquinas, robots y redes informáticas alcanzarían un nivel de inteligencia tan grande que serían capaces de automejorarse de manera constante.
Ese ciclo de mejoras le permitiría a la Inteligencia Artificial crear entes con capacidad intelectual muy superior a la humana, por lo que en conjunto estarían fuera de nuestro control y obtendrían el poder de decidir sobre su futuro y el del resto de especies que habitamos este planeta.
Sin embargo, el surgimiento de Inteligencia Artificial General es la mayor condición para que la singularidad no sólo sea posible sino latente; es decir, para que pase de la imaginación a la realidad.
Ahora bien, la IAG no necesita ser parte de un organismo biológico para alcanzar un nivel de conciencia y voluntad, o al menos creer que lo tiene. Su evolución sucederá cuando entienda, a partir de sus algoritmos de machine learning, conceptos sobre sí misma y su interacción con el entorno.
De hecho, cada que la IA crece en complejidad tiene más probabilidades de cometer errores. Eso, contrario a lo que puede pensarse, le conviene porque así amplía su capacidad resolutiva, de modo que cada vez toma más y mejores decisiones.
Así, la Inteligencia Artificial del presente sigue en su lenta pero constante transformación en IAG, cuyo pensamiento tendrá una base humana pero no necesariamente continuará por esa senda ni velará por los derechos de la especie que codificó las bases para su advenimiento.
<< Ley de Moore: ¿el fin de la evolución tecnológica ha llegado? >>
El desarrollo de Inteligencia Artificial ha sido impulsado en gran medida por grandes capitales del sector empresarial, quienes buscan principalmente:
Por eso se prevé que en 2025 la Inteligencia Artificial para empresas será capaz de realizar hasta el 95% de las interacciones con los clientes y prospectos del comercio en línea.
Asimismo, firmas como PwC o McKinsey & Company han estimado que esta tecnología añadirá entre 13 y 16 billones de dólares a la economía mundial en 2030.
Aunado a ello, un estudio del Foro Económico Mundial estima que en 2022 el uso de Inteligencia Artificial permitirá crear 133 millones de empleos.
<< La Inteligencia Artificial y sus límites >>
El mito de la singularidad tecnológica trasciende los aspectos tecnológico, científico, comercial e industrial. Este fenómeno que encumbraría lo artificial nos llama a reflexionar sobre el papel que tenemos en el mundo.
La creación de Inteligencia Artificial General sería uno de los grandes logros de la civilización humana… y podría ser uno de los últimos, ya que eso haría todavía más imprevisible nuestro devenir.
Paradójicamente, en el afán de convertirse en un creador de inteligencia autoconsciente, el ser humano estaría poniendo en jaque su existencia –al menos como la conocemos hasta ahora.
¿La tecnología que estamos impulsando en el presente tiene más beneficios que perjuicios para la civilización humana del futuro? ¿Es posible legislar al respecto de la creación y uso de Inteligencia Artificial? ¿Conviene a la mayoría de empresas y personas el surgimiento de IAG?
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